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Deterioro cognitivo en la vejez ¿Qué cambios debemos esperar y por qué no siempre es una enfermedad?

  • Foto del escritor: Ps. Gabriel Claussen
    Ps. Gabriel Claussen
  • 18 dic 2025
  • 3 Min. de lectura


El envejecimiento es un proceso biológico universal que trae consigo transformaciones en múltiples áreas de la vida de la persona. Entre ellas, la cognición suele ser una de las más visibles: muchas personas mayores notan que les toma más tiempo concentrarse, recordar ciertos nombres recientes o realizar tareas que antes parecían automáticas. Estos cambios son fuente frecuente de preocupación, especialmente porque se confunden con las demencias u otros trastornos neurocognitivos. Sin embargo, la literatura diagnóstica establece una distinción fundamental entre el declive cognitivo propio de la edad y el deterioro patológico asociado a los trastornos neurocognitivos.


¿Qué es lo que caracteriza al envejecimiento cognitivo normal?


Es posible reconocer explícitamente la existencia de un Declive Cognitivo Relacionado con la Edad como una condición que puede ser foco de atención clínica, distinta de los trastornos neurocognitivos formales, lo que pone el acento en que no todo deterioro observado en la vejez es patológico.


En términos generales, respecto a este tema, el envejecimiento normal puede incluir:


  • Disminución de la velocidad de procesamiento


    Las tareas mentales se vuelven más lentas. La persona necesita más tiempo para comprender, organizar información o resolver problemas. No hay pérdida brusca, sino un enlentecimiento gradual.


  • Menor eficiencia atencional en ambientes con distractores


Se vuelve más difícil mantener la atención cuando hay estímulos simultáneos (ruidos, conversaciones, televisión). Esto coincide con descripciones de los manuales diagnósticos que, para deterioros leves, señalan que las tareas toman más tiempo y requieren mayor esfuerzo para evitar errores. En el envejecimiento normal esto ocurre en grado menor y sin interferir en la autonomía.


  • Olvidos benignos


Es común tener dificultades para recordar nombres, términos o detalles recientes, pero la información suele recuperarse más tarde. No hay pérdida persistente, progresiva ni incapacitante.


  • Conservación de habilidades fundamentales


La memoria a largo plazo, el razonamiento general, el lenguaje cotidiano y las capacidades prácticas permanecen mayormente preservadas.


Un rasgo esenciales es que no hay afectación funcional, lo que significa que lo decisivo es que estos cambios no interfieren con la capacidad de la persona para desenvolverse de manera independiente. Puede requerirse más esfuerzo, pero la autonomía se mantiene intacta.


¿Por qué estos cambios en la vejez son considerados normales?


El envejecimiento implica transformaciones biológicas progresivas, que producen ciertas afectaciones como las que pasaré a enumerar:


  • ajustes en la plasticidad y eficiencia sináptica;

  • variaciones en la velocidad de conducción neuronal;

  • cambios en estructuras cerebrales involucradas en la memoria y la atención.


Estos procesos son graduales, universales y no producen un daño clínico significativo. Por eso, desde la perspectiva nosológica, no constituyen un trastorno.


¿Cómo se diferencia esto de los deterioros producidos patológicamente?


Los trastornos neurocognitivos descritos en los manuales de diagnósticos se caracterizan por:

  • Que se presenta un declive cognitivo mayor o moderado respecto del nivel previo, o mejor dicho, en cuanto a sus ciclos vitales anteriores.

  • Se afecta uno o más dominios (memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, etc.);

  • Interferencia en la autonomía. Este es un criterio central para determinar el Trastorno Neurocognitivo Mayor.

  • Se produce un curso progresivo o claramente anormal, como es en la enfermedad de Alzheimer, donde se exige un deterioro gradual y sin mesetas prolongadas.


En otras palabras, el envejecimiento normal puede incluir olvidos y lentitud, pero no implica una pérdida persistente y progresiva de capacidades, ni un impacto sustantivo en la vida diaria.


¿Por qué es importante distinguirlos?


La confusión entre cambios normales y patológicos genera ansiedad innecesaria en las personas mayores y en sus familias. Al comprender que existe un rango de variación cognitiva propia de la edad se debe favorecer los siguientes elementos:


  • La interpretación adecuada de síntomas leves;

  • La detección temprana de cambios que sí sean patológicos;

  • El diseño de estrategias preventivas y de estimulación cognitiva;

  • Una mirada menos estigmatizante del envejecimiento.


Es importante indicar que, no toda dificultad de memoria o atención es señal de un trastorno; la mayoría corresponde a la evolución natural del sistema cognitivo humano.


El envejecimiento normal conlleva cambios cognitivos comprensibles y esperables, que se expresan en menor velocidad, pequeños olvidos y mayor esfuerzo en tareas complejas, pero sin afectar la vida cotidiana. Esto debe ser reconocido cambios dentro del Declive Cognitivo Relacionado con la Edad, diferenciándolos claramente de los trastornos neurocognitivos, que suponen deterioro significativo, progresivo y funcionalmente incapacitante.


Referencias


  • American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). American Psychiatric Publishing.

  • World Health Organization. (2018). International classification of diseases for mortality and morbidity statistics (11th rev.; ICD-11). WHO.


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