Funcionamiento Intelectual Limítrofe (FIL):
- Ps. Gabriel Claussen

- 24 dic 2025
- 8 Min. de lectura
Una guía clara para las familias.

Dentro del contexto de educación me he dado cuenta que muchas veces en el diálogo con los padres, madres y apoderados, aparece el desempeño cognitivo de los estudiantes, pero muy poco se explica respecto a que nos referimos por ejemplo, cuando hablamos de Funcionamiento Intelectual Limítrofe (FIL) o Deficiencia Intelectual Leve (DIL). Es por esta razón, que el objetivo de este artículo es poder informar a los adultos sobre una parte de la variabilidad interindividual del neurodesarrollo que en este caso es el Funcionamiento Intelectual Limítrofe.
El Funcionamiento Intelectual Limítrofe (FIL) describe un nivel de desempeño cognitivo que se sitúa entre la normalidad y la discapacidad intelectual, que se caracteriza por ser un resultado establecido en un puntajes de Coeficiente Intelectual (CI). Por tanto, describe a niños y niñas cuyo pensamiento, aprendizaje y resolución de problemas avanzan más lento que el promedio, pero que no presentan discapacidad intelectual. En este caso particular, los resultados se encuentran entre 70–84 (CIT), dependiendo del tipo de manual de evaluación y sus normas aplicadas. En el caso de los resultados señalados corresponden al WISC-V chileno, que es el material evaluativo que más se utiliza en la educación chilena. Esto significa que un estudiante dentro de este rango se encuentran en un rango inferior al promedio, pero siguen siendo parte de la variabilidad normal del desarrollo humano.
Estoy convencido que lo más importante es comprender como característica central en este asunto, que cuando hablamos de Funcionamiento Intelectual Limítrofe no implica discapacidad intelectual, pero sí un nivel de habilidades cognitivas que puede comprometer el rendimiento académico, la adaptación social y el aprendizaje de habilidades complejas, especialmente bajo alta demanda escolar. Lo que implica que:
Pueden aprender, pero necesitan más tiempo, más práctica y más apoyo.
Se frustran con facilidad cuando las tareas son extensas o muy rápidas.
Requieren instrucciones claras, estructuradas y paso a paso.
Su desempeño puede mejorar de forma importante si reciben acompañamiento adecuado.
No es un diagnóstico psiquiátrico ni un trastorno. Es un perfil cognitivo, una forma de funcionar mentalmente.
Desde una perspectiva como una hipótesis diagnóstica, por lo menos en mi trayecto profesional, en los documentos revisados no necesariamente aparece un apartado específico denominado “Funcionamiento Intelectual Limítrofe”. Pero si en los documentos relacionados a la prueba estandarizada, WISC-V chilena, nos ofrece una estructura de criterios normativos que permiten su identificación mediante el resultado del CI bajo el promedio según la comparación con otros niños evaluados en el mismo ciclo vital.
Lo importante es señalar como primer elemento, que aunque existan niveles descendidos estos no son patológicos sino, por el contrario, se entiende como parte de la variabilidad interindividual del neurodesarrollo, donde la expresión cognitiva se ubica en un nivel bajo, pero sin comprometer necesariamente las funciones adaptativas como lo hace la discapacidad intelectual.
Pero, ¿Cuáles son los grandes desafíos que enfrentan los niños, niñas y adolescentes con este tipo de resultado?
Como análisis del desarrollo cognitivo y neuropsicológico, podemos observar la existencia de un perfil cognitivo donde pueden indentificar elementos importantes para el levantamiento de un trabajo que ayude a la persona a poder sostener un desarrollo permitiendo construir un futuro lo más equilibrado posible. En el caso del Funcionamiento Intelectual Limítrofe, existen por lo menos cinco dimensiones que merecen ser observadas para conocer como funciona la mente del estudiante.
Uno de ellos, es el Razonamiento el cual se espera que sea fluido para poder enfrentar dificultades sujetándose del uso deliberado de estrategias y la resolución de problemas novedosos.
Por otro lado, encontramos la Comprensión verbal que en la medida que exista mayor acceso al conocimiento cultural acumulado, serán menores las dificultades en vocabulario, inferencias y formación de conceptos verbales.
Además, encontramos la Memoria de trabajo que nos permite la capacidad para mantener y manipular información, con impacto directo en matemática, lectura y seguimiento de instrucciones.
Encontramos también el Procesamiento visoespacial, que al presentarse conservado el desarrollo perceptual y las funciones parietales relacionadas con organización espacial permite a partir de estímulos e información abstracta de tipo conceptual no verbal, un análisis visual y la capacidad práctica constructiva.
Para continuar, seguiremos con Velocidad de procesamiento que nos permite la focalización de la atención y la exploración, ordenación, discriminación de la información visual que se presenta de forma rápida y eficaz. Cuando esta se encuentra reducida, se ralentiza el trabajo escolar, afecta la automatización y aumenta la fatiga cognitiva.
Es importante recalcar que el FIL no es un trastorno, pero sí un factor de vulnerabilidad cognitiva que se puede expresar en:
En general
Un aprendizaje más lento.
Una dificultad para generalizar o aplicar estrategias.
La necesidad de mayor andamiaje.
Una sensibilidad a la sobrecarga cognitiva.
Dificultades en tareas nuevas o poco estructuradas.
En el Ámbito escolar
Lentitud para comprender explicaciones nuevas.
Dificultad para seguir varios pasos a la vez.
Problemas para resolver tareas que requieren razonamiento complejo.
Necesidad de instrucciones más concretas y apoyo visual.
En el Ámbito familiar
Mayor cansancio ante actividades cognitivas (lectura, tareas largas).
Problemas para organizar sus pertenencias o rutinas.
Necesidad de que se repitan instrucciones.
Frustración si siente que “no entiende tan rápido como otros”.
En el Ámbito social
Puede interpretar de manera literal ciertas situaciones.
A veces muestra menos iniciativa en juegos o actividades nuevas.
Se beneficia mucho de ambientes predecibles y de relaciones afectivas estables.
El desafío, entonces, no es adaptarlo al estándar, sino construir juntos las condiciones para que pueda desarrollarse plenamente, respetando su ritmo y reconociendo sus fortalezas.
Pero ¿Se pueden producir estrategias de trabajo para mejorar su funcionamiento cognitivo?
La respuesta a esta pregunta es si. Nosotros como psicólogos y siendo parte del mundo de la salud mental, planteamos por lo menos, tres ámbitos generales de tratajo estratégico. Por un lado, el trabajo Clínico desde una perspectiva neuropsicológicas. Otro es, las estrategias psicoeducativas dentro del contexto educativo. Y, por supuesto, lo más importante para mi es el espacio familiar como pilar fundamental para el avance del estudiante. Veamos cada una de ellos:
Clínica neuropsicológica
Entrenamiento en memoria de trabajo y funciones ejecutivas mediante programas estructurados y tareas graduadas.
Intervenciones centradas en planificación, organización, flexibilidad y autocontrol.
Rehabilitación cognitiva focalizada en automatización de habilidades básicas y uso de apoyos externos.
Psicoeducativas
Adaptaciones curriculares no significativas: reducción de extensión, más tiempo, instrucciones simplificadas.
Enseñanza explícita de estrategias de estudio.
Apoyo en comprensión lectora y resolución de problemas.
Trabajo intensivo en vocabulario y razonamiento verbal.
Uso de material visual, secuencias paso a paso y guías estructuradas.
Familiares
Rutinas establecidas dentro de la casa, anticipación de cambios y estructura clara.
Supervisión graduada del estudio.
Refuerzo positivo y acompañamiento emocional, dado que estos estudiantes suelen experimentar frustración académica.
Desde la neuropsicología, estos perfiles se comprenden como parte de la diversidad del neurodesarrollo, donde la plasticidad permite mejoras funcionales a través de apoyos ambientales, entrenamiento cognitivo y escolarización adaptada.
Cuando la familia ofrece estructura, paciencia y un lugar donde el niño se siente valorado por su esfuerzo más que por sus resultados, las posibilidades se amplían.
Orientación para La familia
Acá algunas acciones que permite ayudar al niño, niña y adolescente en su desarrollo:
Crear un ambiente estructurado
Los niños con FIL funcionan mejor cuando saben qué viene después.
Establecer rutinas diarias claras.
Usar calendarios, pictogramas o listas de pasos.
Evitar cambios inesperados; anticiparlos cuando ocurran.
Dar instrucciones concretas y breves
En vez de decir: “Ordena tu pieza”, se debe decir: “Guarda los juguetes en la caja y luego deja los libros en el estante”.
Reforzar positivamente los esfuerzos
El elogio debe centrarse en el proceso, no solo en el resultado:
Se debe decir: “Trabajaste con calma”, “Te esforzaste en terminarlo”, “Pediste ayuda cuando la necesitaste”.
Esto reduce la frustración y aumenta la motivación.
Acompañar las tareas escolares sin hacerlo por ellos
Supervisar y guiar, pero permitir que el niño haga el esfuerzo.
Dividir las tareas largas en partes pequeñas.
Dar descansos breves entre actividades cognitivas.
Crear oportunidades de éxito
Fortalecer áreas donde el niño o niña muestra más habilidades:
Actividades artísticas (dibujo, música).
Deportes.
Juegos de construcción.
Responsabilidades simples que pueda realizar bien.
El éxito genera autoestima.
Apoyar la autonomía paso a paso.
Enseñar secuencias (“primero–luego-después”).
Practicar habilidades de autocuidado y organización.
Ofrecer opciones controladas para fomentar la toma de decisiones.
¿Cómo la familia puede apoyar las emociones de su hijo?
Los niños con este tipo de estructura a veces se dan cuenta de que aprenden más lento. Por eso, la familia es clave para sostener su bienestar emocional y para ellas son estas recomendaciones:
Validar sus sentimientos: “Entiendo que te cueste, vamos paso a paso”.
Evitar comparaciones con hermanos o compañeros.
Reforzar que cada persona aprende de manera diferente.
Mantener comunicación cercana con la escuela para prevenir dificultades o desmotivación.
¿Qué esperar del desarrollo en cuanto a las estrategias que se elaboran para acompañar a un niño?
Como lo he venido señalando el Funcionamiento Intelectual Limítrofe no desaparece, porque forma parte del modo en que el niño o la niña procesa la información. Sin embargo:
Puede mejorar significativamente su rendimiento con acompañamiento.
Puede desarrollar estrategias propias que le permitan resolver tareas con mayor eficacia.
La maduración del cerebro y el apoyo continuo fortalecen sus capacidades.
La clave no es acelerar su ritmo, sino acompañar su propio ritmo.
¿Existen señales que indiquen la necesidad clínica y apoyo adicional?
Si, por supuesto, como toda persona el niño o adolescente puede presentar complejidades psicoemocionales que deben ser tratadas por especialistas de la salud mental.
Consultar a un profesional cuando aparezcan:
Altos niveles de frustración, irritabilidad o ansiedad escolar.
Retrocesos importantes en el rendimiento.
Problemas graves en lectura, escritura o matemáticas.
Dificultades marcadas en organización y autonomía para la edad.
Un psicólogo educacional, neuropsicólogo o Psiquiatra infantil puede orientar o realizar intervenciones específicas.
Conclusión
Como para cerrar este artículo debo decir que, el Funcionamiento Intelectual Limítrofe no define el futuro de un niño. Lo que determina su desarrollo es la interacción entre sus capacidades, el apoyo familiar y la respuesta del entorno escolar.
Con un acompañamiento comprensivo, estructura, paciencia y expectativas realistas, los niños con Funcionamiento Intelectual Limítrofe pueden:
Aprender,
Participar plenamente en la escuela,
Desarrollar autonomía,
Construir una autoestima sana,
Y alcanzar una vida plena acorde a sus intereses y talentos.
Entonces, acompañar a un niño cuyo desarrollo cognitivo avanza a un ritmo diferente no significa esperar menos de él, sino comprender mejor cómo aprende, qué necesita y desde dónde puede crecer con mayor seguridad y confianza. El Funcionamiento Intelectual Limítrofe no es una limitación definitiva, sino un llamado a mirar el aprendizaje con otros tiempos y con otras formas de apoyo.
Cuando la familia ofrece estructura, paciencia y un lugar donde el niño se siente valorado por su esfuerzo más que por sus resultados, las posibilidades se amplían. Ningún perfil cognitivo agota la singularidad de una persona: cada niño contiene un modo único de comprender el mundo y también un modo único de sorprendernos.
El desafío, entonces, no es adaptarlo al estándar, sino construir juntos las condiciones para que pueda desarrollarse plenamente, respetando su ritmo y reconociendo sus fortalezas. Allí comienza el verdadero acompañamiento, y también la verdadera esperanza.
Referencias
American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). American Psychiatric Publishing.
World Health Organization. (2018). International classification of diseases for mortality and morbidity statistics (11th rev.; ICD-11). WHO.
Ardila, A., & Rosselli, M. (2007). Neuropsicología clínica. Editorial Manual Moderno.
Portellano, J. A. (2005). Introducción a la neuropsicología. McGraw-Hill Interamericana.







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