top of page

Déficit Intelectual: Una guía clara para las familias.

  • Foto del escritor: Ps. Gabriel Claussen
    Ps. Gabriel Claussen
  • 10 dic 2025
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 18 dic 2025

Comprender, acompañar y potenciar el desarrollo.




¿Qué es el Déficit Intelectual?


Muchas veces nos preguntamos a que nos referimos cuando hablamos sobre Deficit Intelectual, más cuando, principalmente, nos encontramos con este diagnóstico en los contextos de desarrollo de aprendizaje escolar. Entonces, lo primero es tratar de definir qué es. El Déficit o Discapacidad Intelectual (DI) es una condición del desarrollo que se caracteriza por dos elementos centrales:


  • Por sus limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual, lo cual se evalúa mediante pruebas estandarizadas.

  • Por las dificultades en las habilidades adaptativas, es decir, en la capacidad para desenvolverse de manera autónoma y eficaz en la vida diaria, la escuela y el entorno social.


Estas son características que deben aparecer durante el desarrollo infantil y no explicarse por una enfermedad adquirida en la vida adulta.


Además, es importante destacar que no se trata solo de un puntaje de CI entregado por una evaluación realizada mediante pruebas estandarizadas sino, de cómo impacta en el funcionamiento de los niños o niñas en su vida cotidiana, por tanto, en el desarrollo de sus ciclos vitales: cómo se comunica, aprende, se organiza, resuelve problemas o se relaciona.


¿Cómo se evalúa el Déficit Intelectual?


Como lo he señalado antes, la evaluación del funcionamiento intelectual se realiza mediante pruebas estandarizadas. En Chile, la herramienta más utilizada es la Escala Wechsler de Inteligencia para Niños – Quinta Edición versión chilena (WISC-V), cuya estandarización y aplicación correcta son esenciales para obtener resultados válidos. Esto, nos permite poder identificar en el campo de la inteligencia cuales son los índices que se encuentran descendidos y afectan el desarrollo cognitivo de los niños.


¿Pero qué mide la prueba estandarizada del WISC-V?


Evalúa distintos procesos cognitivos relevantes para el aprendizaje y la vida diaria, tales como:


  • El índice de Comprensión verbal

  • El índice de Procesamiento visoespacial

  • El índice de Razonamiento fluido

  • El índice de Memoria de trabajo

  • El índice de Velocidad de procesamiento


Pero la observación del niño durante la evaluación es muy importante también: su actitud, estrategias, tolerancia a la frustración y estilo de resolución de problemas pueden orientar el análisis clínico y educativo.Según Rodríguez & Grez (2021), estas observaciones cualitativas permiten comprender mejor la manera en que el niño procesa la información y enfrenta los desafíos cognitivos.


¿Qué significa el puntaje de CI?


Es bastante complejo explicar con una respuesta simple esta pregunta. Aún así, vamos a tratar de simplificar la respuesta lo mejor posible para que tú puedas comprender la importancia de esto.


A nivel técnico y clínico, el puntaje de Coeficiente Intelectual (CI) es una estimación estandarizada del funcionamiento intelectual global de una persona, obtenida a partir de pruebas psicométricas validadas.


El CI no mide “inteligencia” en abstracto, sino un conjunto de habilidades cognitivas relevantes para el funcionamiento adaptativo, como lo señalé anteriormente como índices o procesos cognitivos. Estas habilidades se integran estadísticamente para generar un Índice de Funcionamiento Intelectual Global, expresado como un número, el cual llamaremos puntaje.


¿Pero qué expresa un puntaje de CI?


Un puntaje de CI:


  • Indica el lugar relativo del individuo respecto de su grupo normativo (comparación con personas de su misma edad).

  • No es un valor fijo: se expresa con un intervalo de confianza (por ejemplo, CI 92 con IC 90–104), que reconoce la posibilidad de variación por error de medición.

  • Lo más importante no define a la persona, ni refleja su valor, personalidad o potencial emocional, social o creativo.


Es clave e importante advertir que el CI:


  • No mide motivación, creatividad, habilidades sociales, práctica, esfuerzo ni experiencia cultural.

  • No predice por sí solo el rendimiento escolar o laboral.

  • No es una sentencia ni un rótulo; es una herramienta clínica para comprender un aspecto del funcionamiento cognitivo.


Por tanto, los puntajes del Cociente Intelectual Total (CIT) en el instrumento estandarizado WISC-V se interpretan comparando el desempeño del niño con otros de su misma edad. Pero lo más importante es que un diagnóstico nunca se basa únicamente en un CI sino que, además, debe incluir:


  • Evaluación de habilidades adaptativas.

  • Historia del desarrollo.

  • Observaciones conductuales durante la prueba.

  • Información familiar y escolar.


Entonces, habiendo realizado esta explicación, volvamos al nuestro tema central que es el Deficit Intelectual.


¿Cómo se manifiesta el Deficit Intelectual en la vida diaria?


El Deficit Intelectual puede presentarse de formas muy diversas. Algunos niños requieren apoyos constantes; otros, apoyos intermitentes o puntuales. Entre las áreas donde se pueden observar dificultades se encuentran:


  • Lenguaje: vocabulario reducido, comprensión literal, dificultad para seguir instrucciones.

  • Memoria de trabajo: retener información breve, copiar modelos o repetir instrucciones largas.

  • Velocidad de procesamiento: necesitan más tiempo para completar tareas.

  • Funciones adaptativas: organización cotidiana, autocuidado, habilidades sociales.


Estas dificultades no impiden el aprendizaje. Significa que se aprende a un ritmo distinto y mediante apoyos específicos.


Lo más importante ¿Qué puede hacer la familia?


a) Ofrecer apoyos consistentes y realistas.

Los niños con Deficit Intelectual avanzan cuando cuentan con expectativas claras, rutinas constantes y acompañamiento respetuoso.

b) Promover la autonomía.

Enseñar paso a paso, modelar, repetir y reforzar los logros: vestirse solo, ordenar materiales, cruzar la calle con supervisión, etc.

c) Favorecer el lenguaje y la comunicación.

Conversar diariamente, describir acciones, usar apoyos visuales y reforzar toda forma de comunicación.

d) Valorar los tiempos del niño.

Una de las áreas más afectadas suele ser la velocidad de procesamiento: muchas veces necesitan más tiempo para pensar, organizar y ejecutar. Dar tiempo es una forma esencial de apoyo.

e) Trabajar coordinadamente con la escuela.

La escuela debe realizar adaptaciones curriculares, ofrecer apoyos diferenciados y comunicar avances o dificultades. La colaboración familia–escuela potencia el aprendizaje.


¿Qué apoyos puede ofrecer la escuela?


La escuela cumple un rol relevante en estos casos ya que, el desempeño observado en la aplicación de pruebas estandarizadas como WISC-V, también orienta qué áreas requieren mayor apoyo. Por ejemplo, dificultades en memoria de trabajo pueden afectar la comprensión lectora o la resolución de problemas matemáticos, mientras que debilidades en procesamiento visoespacial pueden influir en geometría o copia de figuras. Esto permite que la escuela pueda realizar estrategías de poyo al estudiante en virtud de las siguientes acciones:


  • Adaptaciones curriculares en los objetivos, tiempos y materiales.

  • Uso de instrucciones claras, concretas y visuales.

  • Evaluaciones diferenciadas.

  • Refuerzo positivo y rutinas predecibles.

  • Apoyos del Programa de Integración Escolar (PIE), cuando corresponde.

  • Trabajo con profesionales especializados en lenguaje, neuropsicología o terapia ocupacional.


¿Qué apoyos clínicos son útiles?


Sé que muchas familias realizan esfuerzos para poder apoyar el desarrollo integral de sus hijos. Es en este sentido que, siempre recomiendo la posibilidad de buscar apoyo clínico especializado que permita potenciar la superación de ciertas barreras que se presentan en la vida de los niños. Estos son los apoyos que recomiendo:


  • Intervención neuropsicológica para fortalecer funciones cognitivas.

  • Terapia del lenguaje.

  • Terapia ocupacional, especialmente para autonomía y habilidades motoras.

  • Psicoeducación para familias, ayudándolas a comprender el diagnóstico y las necesidades del niño.


¿Qué se puede esperar a futuro?


Lo primero, es comprender que no estamos hablando de una enfermedad sino, de una condición que es parte de la neurodiversidad. Por tanto, comprendamos que el Deficit Intelectual no “se cura”, pero las capacidades pueden desarrollarse notablemente con apoyos adecuados y que los avances dependen de:


  • Oportunidades educativas.

  • Entornos familiares estables.

  • Intervenciones tempranas.

  • Respeto y valoración de las potencialidades del niño.


El objetivo no es que el niño “alcance la normalidad”, sino que pueda participar, aprender, convivir y desarrollarse en su entorno con dignidad y sentido de logro.


Como conclusión quiero señalar lo siguiente: El Déficit Intelectual es una condición del desarrollo que requiere comprensión, paciencia y apoyos adecuados. Las familias no están solas: la evaluación profesional, especialmente mediante herramientas como el WISC-V, permite identificar fortalezas y necesidades, orientar intervenciones y construir un camino educativo más justo y ajustado a cada niño.

Acompañar a un niño con DI es acompañar un modo singular de aprender. Con apoyo, cariño y expectativas realistas, todos los niños pueden avanzar y construir una vida significativa.


Muchas gracias y espero te haya ayudado este artículo. Si así es apoyame recomendando el artículo y siguiéndome en mi Instagram.


Saludos Cordiales.

Comentarios


Envíame un mensaje y dime lo que piensas

¡Gracias por tu mensaje!

bottom of page