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Soledad: del silencio necesario al vacío que lastima.

  • Foto del escritor: Ps. Gabriel Claussen
    Ps. Gabriel Claussen
  • 23 ago 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 26 ago 2025


Todos hemos experimentado soledad en algún momento de nuestras vidas. Ese momento en que sentimos que nos falta un otro con quien compartir lo que somos, lo que pensamos o lo que nos pasa. Debemos observar que no siempre es malo estar solo; de hecho, muchas personas disfrutan de los momentos de calma y de retiro de lo que algunos llamaran "el ruido ensordecedor del vivir". Pero cuando la soledad se vuelve una constante en el tiempo, no es elegida y se vuelve dolorosa, puede transformarse en una problemática que afecta profundamente la salud emocional y física.


¿Qué entendemos por soledad?


Lo primero, es comprender que la soledad no depende solamente de estar acompañado o no. Se trata, más bien, de la diferencia entre las relaciones que deseamos obtener y las que efectivamente en la realidad experimentamos. Una persona puede estar rodeada de gente y, aún así, sentirse sola si percibe que sus vínculos carecen de cercanía o sentido según su propio juicio.


Efectos en la salud


La soledad prolongada puede traer consecuencias que tendran efecto en la salud de las personas:


  • En el ánimo: tristeza, falta de interés y sensación de vacío.

  • En la mente: aumento de la ansiedad, miedo a relacionarse o baja autoestima.

  • En el cuerpo: mayor riesgo de problemas de sueño, cansancio e incluso enfermedades físicas relacionadas con el estrés.


Soledad en distintas etapas de la vida


  • Adolescencia: aparece cuando no se logra encajar en un grupo o se siente rechazo.

  • Adultez: puede surgir por rupturas de pareja, dificultades laborales o migración.

  • Vejez: se relaciona con la pérdida de seres queridos o con la disminución de la red social.


¿Siempre es mala la soledad?


Claramente que no. Muchas personas buscan momentos de soledad como un espacio que les permitan reflexionar, crear o descanzar. La diferencia puede estar en que esa soledad es elegida y busca generar bienestar. Lo que preocupa es cuando duele, cuando lo que hace sentir es vacío, rechazo o desconexión con las otras personas.


¿Qué podemos hacer?


  • Hablarlo: compartir cómo nos sentimos con alguien de confianza puede aliviar mucho.

  • Cuidar los vínculos: pequeños gestos cotidianos, como un llamado o un encuentro breve, ayudan a mantener la conexión.

  • Buscar apoyo: si la soledad genera tristeza intensa, ansiedad o pensamientos de desesperanza, es importante acudir a un profesional de la salud mental.


En general, como conclusión, los especialistas, observan la soledad y la entienden como dolor por falta de vínculos significativos, es uno de los grandes desafíos de la vida actual. Reconocerla y hablar de ella es el primer paso para transformar la realidad que se vive, recordando que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de cuidado hacia uno mismo.


¿Qué dice el psicoanálisis?


Por otro lado, desde la perspectiva del psicoanálisis la soledad no se entiende simplemente como aislamiento social o carencia de vínculos, sino como un efecto estructural de la relación del sujeto con el lenguaje, el deseo y el Otro.


Por ejemplo, en primer lugar, Lacan muestra que el ser humano queda marcado por una hiancia (abertura o vacío), una falta constitutiva que lo separa de la plenitud. Esa falta se articula en la estructura misma del inconsciente y de la palabra. La soledad no es entonces la ausencia de compañía, sino el signo de que ningún Otro puede colmar ese vacío radical que constituye al sujeto.


En El Seminario 10, donde habla de la "La angustia", Lacan subraya que el sujeto se enfrenta a la soledad en tanto se encuentra desamparado ante el deseo del Otro: ¿qué quiere el Otro de mí? Esta interrogación, que organiza la angustia, sitúa al sujeto frente a la imposibilidad de encontrar una respuesta definitiva. La soledad aparece así como efecto de la indeterminación del deseo del Otro y de la ausencia de garantías en el lazo social.


Ahora bien, la soledad no se reduce a una condena. En El Seminario 7: La ética del psicoanálisis, Lacan señala que la experiencia analítica pone al sujeto frente a lo más propio de su deseo. Ese encuentro, que puede tener la forma de una soledad radical, abre también la posibilidad de asumir un posicionamiento ético: “¿has actuado en conformidad con tu deseo?” (Lacan, 1959-1960/2007). La soledad, entonces, se convierte en el escenario desde el cual el sujeto puede hacerse responsable de su deseo, sin refugiarse en las garantías del Otro.


Además, la soledad está ligada al estatuto del amor. En El Seminario 8: La transferencia, Lacan precisa que “al comienzo de la experiencia analítica, fue el amor”. El amor, como suplencia frente a la falta, revela el modo en que el sujeto intenta conjurar la soledad estructural mediante el lazo con el Otro. Pero este lazo, atravesado por el equívoco del deseo y del significante, nunca logra abolir la hiancia originaria (abertura o vacío).


Finalmente, en El Seminario 20: Aun, Lacan radicaliza esta perspectiva al sostener que “no hay relación sexual”. Esto implica que no existe complementariedad plena entre los sexos ni armonía total en el lazo con el Otro. La soledad, lejos de ser una anomalía, constituye la condición estructural desde la cual se inventan los modos singulares de goce, de amor y de discurso.


Como conclusión, la soledad, desde Lacan, no se entiende como mera falta de compañía, sino como la experiencia fundamental que revela la no coincidencia del sujeto consigo mismo y con el Otro. Es un índice de la hiancia (abertura o vacío) que habita en el corazón del lenguaje, del deseo y del goce. Si bien puede vivirse como desamparo o angustia, también constituye la posibilidad de asumir la singularidad del deseo y, en esa vía, reinventar el lazo social y amoroso.


Referencias


  • American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). American Psychiatric Publishing. [Cap. Trastornos depresivos; Cap. Trastornos de ansiedad; Cap. Trastornos de la personalidad]

  • World Health Organization. (2019). International classification of diseases for mortality and morbidity statistics (11th rev.; ICD-11). WHO. [Secc. 6A7 Trastornos depresivos; 6B04 Trastorno de ansiedad social; 6D10-6D1Y Trastornos de la personalidad]

  • Lacan, J. (1953-1954/2001). El Seminario 1. Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1959-1960/2007). El Seminario 7. La ética del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1960-1961/2008). El Seminario 8. La transferencia. Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1962-1963/2007). El Seminario 10. La angustia. Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1972-1973/2008). El Seminario 20. Aun. Buenos Aires: Paidós.

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