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El placer: un viaje entre el cuerpo y la mente.

  • Foto del escritor: Ps. Gabriel Claussen
    Ps. Gabriel Claussen
  • 28 ago 2025
  • 6 Min. de lectura


El placer es una de las experiencias más universales y, al mismo tiempo, más complejas del ser humano en el desarrollo de la vida. Cuando observamos el placer lo podemos encontrar desde el disfrute de una velada hasta escuchar la música que nos agrada, abrazar a un ser querido o alcanzar una meta personal, el placer atraviesa nuestra existencia como una señal de bienestar, motivación y nuestra conexión con el mundo.


En este artículo desarrollaremos un trabajo de análisis en donde observaremos desde distintas perspectivas psicológicas el concepto de placer. Por un lado, observaremos como una relación entre el cuerpo y la mente. Luego, observaremos el placer desde la psicopatología entre la anhedonia y la busqueda compulsiva. Además, continuaremos con una perspectiva psicoanalítica general y psicopatológica. Espero, que este trabajo pueda servir a quienes lo lean para comprender la complejidad del concepto como fenómeno en la vida humana.


¿Qué es el placer?


En términos simples, el placer es una respuesta positiva que sentimos cuando algo resulta agradable. Su relación es con las áreas cerebrales vinculadas a la recompensa y la motivación, como el sistema dopaminérgico. No se limita a lo físico: puede provenir de lo sensorial, lo emocional, lo social o incluso lo espiritual.


El placer es funcional desde la perspectiva adaptativa: es lo que nos impulsa a repetir conductas beneficiosas para la supervivencia, como alimentarnos, vincularnos o explorar. Sin embargo, también puede desviarse hacia formas problemáticas cuando se vuelve excesivo o dependiente, como ocurre en las adicciones.


Placer y emociones


Para los especialistas, el placer está íntimamente ligado a emociones como la alegría, el amor o la calma. En la vida cotidiana, pequeños placeres —tomar sol, conversar con amigos, leer un libro— pueden mejorar significativamente nuestro estado de ánimo y fortalecer nuestra salud mental. De hecho, la psicología clínica reconoce que la capacidad de experimentar placer es un indicador importante de bienestar, mientras que su ausencia o disminución (anhedonia) es un síntoma central en cuadros depresivos.


Diversidad cultural del placer


El placer tiene una diversidad que nos permite comprender que lo que una sociedad entiende como placentero no siempre coincide con otra. La comida picante puede ser un deleite en una cultura y una incomodidad en otra; la música, la danza o las celebraciones también muestran cómo el placer está mediado por la historia, la tradición y el lenguaje compartido, los cuales, podemos comprender como estructuras culturales.


Para muchos, principalmente, desde la psicología, el placer requiere equilibrio. Cuando se busca de manera compulsiva o se convierte en la única fuente de sentido, puede traer consecuencias negativas. La clave está en integrarlo en la vida cotidiana como una dimensión que enriquece la experiencia, sin transformarse en una trampa.


El placer en la psicopatología: entre la anhedonia y la búsqueda compulsiva.


Como ya lo dijimos, el placer es entendido como la capacidad de las personas de experimentar satisfacciones y bienestar en relación a las actividades que resultan gratificantes, por tanto, se entiende como un componente esencial de la salud mental. Desde la mirada psicopatológica, su ausencia o su distorsión puede constituir un signo que acusa diversos trastornos. Los manuales diagnósticos como el DSM-5-TR y el CIE-11, reconocen que los problemas en la experiencia del placer son indicadores diagnósticos relevantes, especialmente en la depresión y en las adicciones.


La anhedonia: pérdida de la capacidad de sentir placer


El término anhedonia refiere a la disminución o pérdida significativa del placer. El DSM-5-TR la ubica como uno de los criterios nucleares de los episodios depresivos mayores, pudiendo manifestarse en la incapacidad de disfrutar actividades cotidianas, sociales o sexuales (American Psychiatric Association, 2022).


La CIE-11 también la incorpora como síntoma cardinal en los trastornos depresivos, destacando su valor clínico como marcador de gravedad y de curso prolongado (World Health Organization, 2019).


En el ámbito clínico, la anhedonia puede afectar distintos dominios:

  • Social: pérdida de interés por relaciones y vínculos.

  • Sensorial: disminución del disfrute en actividades como comer, escuchar música o el contacto físico.

  • Motivacional: falta de impulso para iniciar actividades potencialmente gratificantes.


Sin embargo, siempre es importante que sea un especialista de salud mental quién determine un diagnóstico que se ajuste realmente a las condiciones del paciente. Esto solo se logra, por medio de una entrevista y un tratamiento dirigido a la realidad del sujeto que sufre de alguna patología mental.


El placer en las adicciones y trastornos relacionados


Del lado opuesto a la pérdida del placer, se encuentra su búsqueda compulsiva. El DSM-5-TR describe los trastornos por consumo de sustancias y el trastorno por juego (como la ludopatía) como cuadros donde el sistema de recompensa se ve alterado, generando una búsqueda excesiva de placer inmediato que conlleva deterioro personal, social y laboral.


El CIE-11 coincide al incluir los trastornos debidos a conductas adictivas (como el juego o los videojuegos en línea) y los trastornos por uso de sustancias. En estos casos, el placer inicial se transforma en dependencia, con tolerancia y síndrome de abstinencia, mostrando cómo un mecanismo adaptativo se vuelve patológico.


El placer: perspectivas psicoanalíticas y psicopatológicas


El placer termina constituyendo uno de los ejes centrales de la teoría psicoanalítica, es una cuestión inseparable de la economía pulsional y de los destinos del deseo. Freud lo concibió originalmente en relación con el principio de placer, en donde se observa que, orienta la vida psiquica hacía la búsqueda de la descarga de tenciones y la evitación del placer. Esta idea, encuentra en la clínica psicoanalítica un terreno de observación privilegiado, donde el placer se manifiesta tanto en su vertiende normal como en sus derivas patológicas.


El principio de placer y sus límites


La tradición psicoanalítica ha subrayado que el placer no es una categoría unívoca, sino que se encuentra tensionado por el principio de realidad y, en términos más radicales, por la pulsión de muerte. La dinámica entre placer y displacer no responde a una lógica lineal, sino, a una dialéctica que puede llevar al sujeto a formas de goce que exceden la satisfacción homeostática inicial. El diccionario de Laplanche y Pontalis recuerda que el placer en psicoanálisis debe pensarse en relación con el aparato psíquico, en tanto se articula con los procesos de represión, retorno de lo reprimido y satisfacción sustitutiva


Placer, goce y sexualidad


Lacan complejiza esta noción introduciendo la categoría de goce, que designa un más allá del principio de placer. Mientras el placer se inscribe en la economía regulada del psiquismo, el goce aparece como exceso, como transgresión de los límites del principio de placer, ligado a la dimensión del significante y a la estructura del deseo. En este sentido, la experiencia de placer está atravesada por la falta estructural: nunca se alcanza una satisfacción plena, lo que empuja al sujeto a la repetición y a la búsqueda incesante.


Placer y psicopatología


En el campo clínico, Capponi señala que el estudio del placer y del displacer forma parte del reconocimiento de las vivencias fundamentales que estructuran la psicopatología. Los estados depresivos, por ejemplo, pueden comprenderse como una profunda alteración de la capacidad de experimentar placer (anhedonia), mientras que ciertas manifestaciones maníacas revelan una exacerbación del mismo en clave desorganizadora.


Kernberg, desde la teoría de las relaciones objetales, enfatiza que en pacientes con trastornos graves de la personalidad el placer puede quedar atrapado en modalidades primitivas de satisfacción, donde predominan defensas escindidas y formas agresivas de goce que socavan la posibilidad de vínculos estables.


Placer, duelo y pérdida


Finalmente, Allouch advierte que el placer no puede pensarse sin su reverso en el duelo. En Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca se muestra cómo la experiencia del placer se encuentra intrínsecamente ligada a la pérdida, y cómo la erótica del duelo pone en juego una paradoja: el sujeto se sostiene en la imposibilidad de cerrar el circuito del placer, abriéndose a un horizonte en que el goce se confunde con el dolor.


Conclusión

Como conclusión el placer, lejos de ser un mero instante de gozo, es un elemento estructurante de la vida psíquica y relacional. Su presencia, ausencia o exceso no sólo revelan el estado anímico del sujeto, sino también la forma en que este se vincula con su deseo, con los otros y con el lazo social. Comprenderlo y acompañarlo desde una perspectiva clínica y psicoanalítica permite no solo aliviar el sufrimiento, sino también abrir caminos hacia una experiencia más plena, singular y humana del bienestar.


Referencias


  • Allouch, J. (2006). Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca. El Cuenco de Plata.

  • American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). American Psychiatric Publishing. [Cap. Trastornos depresivos; Cap. Trastornos relacionados con sustancias y adicciones; Cap. Disfunciones sexuales].

  • Capponi, R. (1987). Psicopatología y semiología psiquiátrica. Editorial Universitaria.

  • Chemama, R. (1998). Diccionario del psicoanálisis. Amorrortu.

  • Evans, D. (1997). Diccionario introductorio de psicoanálisis lacaniano. Paidós.

  • Kernberg, O. F. (1992). Trastornos graves de la personalidad. Manual Moderno.

  • Laplanche, J., & Pontalis, J.-B. (1996). Diccionario de psicoanálisis. Paidós.

  • Yeomans, F., Clarkin, J., Kernberg, O., & Caligor, E. (2020). Terapia psicodinámica para la patología de la personalidad. Desclée de Brouwer.

  • World Health Organization. (2019). International classification of diseases for mortality and morbidity statistics (11th rev.; ICD-11). WHO. [Secc. Trastornos depresivos; Secc. Trastornos debidos a conductas adictivas; Secc. Disfunciones sexuales].

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