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Competencia Parental en la Era Digital: Retos y Estrategias.

  • Foto del escritor: Ps. Gabriel Claussen
    Ps. Gabriel Claussen
  • 23 ago 2025
  • 8 Min. de lectura


Hoy, la realidad se encuentra sumergida en la lógica virtual en donde nuestros niños, niñas y adolescentes (NNA), se encuentran dentro de un contexto sociocultural digitalizado. Desde las primeras etapas de vida, la exposición a este fenómeno atrapa el todo del niño quedando sujeto al contacto con las pantallas digitales, lo que significa que no logra comprender la realidad sin la interacción digital que somete su desarrollo cognitivo a las virtudes de la tecnología dentro de la vida cotidiana quedando expuestos a experiencias de consumo de productos audiovisuales cargados de fuertes estímulos sensoriales en formas icónicas, sonoras y de imágenes en movimiento. Si bien es cierto, en las primeras etapas de vida experimentan la realidad material y en el avance de su ciclo vital logra comprender la diferencia práctica entre realidad virtual y realidad material, pero a medida que avanza el tiempo cada vez inclinará más su interés por lo tecnológico, esto permite que se acostumbren a la utilización autónoma de apps o software informático, interactivo y multimedia, que les presentan desafíos que captan su atención y logran entretenerlo durante cierto tiempo hasta que se aburren y buscan otra aplicación (Area et al. 2022). Así es como, llegando a la preadolescencia se observa que definitivamente se convierten en usuarios permanentes y cuasi dependientes de la tecnología para producir entretención. Finalmente, llegarán a sumergirse en el campo de la socialización virtual.


La relación nativa entre sujeto y tecnología, coloca un desafío gigante al rol de parentalidad en el cuidado de los NNA frente a los efectos negativos que pueden producirse. Por un lado, encontramos que la digitalización produce un impacto en la salud de los niños y niñas menores de 2 años, la que se basa, en la disminución de la exploración del entorno, lo cual, puede tener consecuencias en las habilidades cognitivas, sensoriales y lingüísticas. Esto puede significar alteraciones tempranas en el desarrollo ejecutivo con repercusiones en el corto, mediano y largo plazo. Se debe recordar, que en el proceso de la infancia es donde la neuroplasticidad cerebral juega un factor determinante en las dimensiones que tienen relación con la autoestima, su nivel cognitivo y el área comportamental (Rodríguez & Estrada, 2021). Por otro lado, encontramos el fenómeno de socialización que desde temprana edad comenzarán a experimentar, pueda ser, a través, de juegos en línea, redes sociales (RR.SS.) y chats grupales principalmente. Esto significa, quedar expuestos a experiencias complejas que exigen niveles de madures y herramientas de afrontamientos que claramente en estas edades no existen. Sobre la base de esta realidad, es que se hace necesario un equilibrio en el uso tecnológico a través del control parental que no solo límite los tiempos de uso para privilegiar la exploración de su entorno sino, además, que permita la supervisión de los contenidos e interacciones que el NNA pueda estar experimentando dentro de la red virtual.


Internet hoy, significa tener que comprender la existencia de una sociedad digital que tiene sus comportamientos mediados por formas de interacción con sus virtudes pero, también sus peligros, principalmente, para nuestros NNA. Más allá de los posibles beneficios que podamos encontrar en el uso del internet como, por ejemplo, la posibilidad de leer este artículo, nos encontramos con una violencia desmedida que atenta contra la integridad de las personas que participan dentro de su red de uso. Si para los adultos significa muchas veces un desafío la navegación frente a los peligros cibernéticos, imaginemos, por un momento, los niveles de exposición que significa para un niño navegar sin tener las herramientas que le permita protegerse contra la violencia y abuso que se pueda presentar frente a él. Cuando señalamos la existencia de una sociedad digitallo que se quiere resaltar es que son personas, instituciones y organizaciones, las que componen principalmente el mundo digital. Esto nos debe hacer considerar que así como observamos la obligación de proteger ha nuestros niños como adultos responsables en la realidad material también lo debemos hacer en la internet. Por tanto, se hace necesario tener que alfabetizarse digitalmente y actualizarse constantemente sobre los nuevos fenómenos de abusos que se desarrollan dentro de la red para así producir mecanismos de protección y prevención hacía nuestros niños.


Frente a esta realidad es que, un punto importante que se debe abordar es la competencia parental. Para ello, lo primero que debemos resolver es el concepto de familia. En el preámbulo de la Convención de los Derechos de los niños se señala a la familia como grupo prioritario de la sociedad y el medio natural para el crecimiento y bienestar de todos sus miembros, especialmente de los niños. Debido a que constituye el espacio donde comienzan a descubrir el mundo, a relacionarse e interactuar con el entorno y a desarrollarse como seres sociales (Convención sobre los Derechos del niño, 1990). Es en este contexto que, la familia es el espacio idóneo en donde los niños, niñas y adolescentes, pueden ser promovidos en su desarrollo, social, intelectual y, además, ser protegidos de situaciones de riesgo (Cardenas & Schnettler, 2015). Esto nos indica que la familia tiene la responsabilidad o deber de proteger como uno de sus aspectos más relevantes. Siguiendo a lo señalado por Cardenas & Schnettler, (2015), en cuanto ha la competencia como concepto integrador que alude a la capacidad de las personas para crear y brindar afecto, comunicación, cognición y comportamientos flexibles y adaptativos a corto y largo plazo. Esto exige el cumplimiento de tareas vitales y generar estrategias que proporcionan contextos de desarrollo. Acá la clave es proporcionar los contextos de desarrollo. Mientras que la parentalidad se refiere a las acciones que llevan a cabo los padres en la crianza de los hijos en el cuidado, atención, socialización y educación, entendiéndose como un proceso biológico y psicosocial. Lo que significa la satisfacción de las necesidades acorde a la etapa de desarrollo de los hijos, también las demandas cambiantes del ciclo vital de la familia y las del contexto social. Lo cual, tiene que ver con las actitudes y la forma de interaccionar en las relaciones paterno/ materno «filiales». En cuanto al concepto de competencia parental podemos decir que, El inciso 2º del Art. 222 del Código Civil Chileno, nos plantea que los padres deben establecer la preocupación del interés superior de los hijos y que la orientación que reciban sea en el ejercicio de sus derechos humanos de acuerdo a su proceso evolutivo. Barudy y Dantagnan (2010), nos indica que la competencia parental se entiende como las capacidades prácticas que tienen los padres para cuidar, proteger y educar a sus hijos, asegurándoles un desarrollo suficientemente sano.


Lo que se trata de establecer es la relación que existe entre competencia parental y el uso responsable de la tecnología por parte de los hijos. Esto es de gran relevancia para, principalmente, proteger la integridad de los hijos frente a los peligros que significa la navegación en la internet. Cuidar, proteger y educar, en cuanto a los distintos fenómenos que ocurren en las RR.SS. y los chats es parte de la responsabilidad familiar, más aún, de los cuidadores principales. ¿Por qué apuntar a la familia? porque necesitamos confrontar el mito de entregar a las instituciones la responsabilidad de enseñar y proteger ha nuestros NNA sobre el uso de la tecnología dentro de una sociedad digital que muestra un comportamiento dudoso en cuanto a la interacción con los niños, niñas y adolescentes.

Fuente extractado de OMS
Fuente extractado de OMS

Importante es conocer las recomendaciones de la OMS en cuanto al uso de pantalla de niños entre 1 a 5 años. Además, se podría tomar como base para el control del uso de plataformas.


La UNICEF plantea una variedad de exposición a las amenazas que los NNA se ven expuestos.

  • Contenido en línea, esto es, NNA como destinatario de contenido publicitario, spam, contenido violento o de odio, contenido pornográfico o sexual no deseado.

  • Contacto, es decir, NNA como participante en situaciones relacionadas con la intimidación, el


    acoso o el acecho, la recepción de mensajes sexuales no deseados, seducción en línea (grooming), la reunión en persona con contactos que se conocieron por primera vez en línea.

  • Conducta, en cuanto al NNA como actor que participa en actividades de piratería informática (hacking), apuestas, intimidación (bullying) o acoso, envío de material sexual a otros.


Según Echeburúa Guerricaechevarría (2021), el abuso a niños, niñas y adolescentes, a través de internet es cada vez mayor, atendiendo a fenómenos como el grooming que es ganarse la confianza del niño a través de internet con el fin de obtener concesiones de índole sexual. También el ciber acoso sexual que es dañar a otros con ataques personales con connotaciones sexuales. Incluyendo el sexting que es envío de contenido erótico o pornográficos por medio del teléfono móvil. Algo importante es que, en el fenómeno del grooming es un adulto quien se pone en contacto con un NNA con el objetivo de ganarse su confianza para luego involucrarle en una actividad sexual. Cada vez es mayor la tasa de jóvenes que han sufrido acoso en más de una vez. Por otro lado, el sexting representa un factor de riesgo para las parejas por el uso de los contenidos sexuales que se envían produciendo el fenómeno de exposición, amenaza y chantaje, que se produce por la modificación de las circunstancias de la relación en forma negativa. Esto es un problema de los vínculos afectivos principalmente jóvenes y adultos. Sin embargo, cuando se da en niños es un factor de riesgo grave ya que se puede extender a otros fenómenos como bullying, intimidación, grooming o encuentros a ciegas con un adulto, incluso explotación sexual. En cuanto a las características del abuso en internet se puede resaltar algunas de ellas, el acceso desde cualquier dispositivo o lugar, el anonimato, el ocultamiento del perfil real de la persona, la inmediatez con que se produce el acto, la ausencia de percepción de riesgo y la posible disociación entre el entorno natural y virtual.


Lo importante de concluir, es la necesidad de observar, supervisar, acompañar, educar y proteger, a los NNA en el uso de tecnología para que ésta no signifique un daño a su integridad. La responsabilidad parental debe ser un elemento importante al momento de guiar el transito de madurez en cuanto a este tipo de desafíos que, desde estos tiempos, pertenecen a la cotidianidad de los sujetos. Esto exige potenciar las habilidades de crianza para producir espacios seguros tanto en la lógica familiar como en la vinculación consciente de cuidadores responsables y NNA. La sociedad digital debe ser tomada en serio por los adultos e interiorizada como un escenario complejo puesto que, por ejemplo, se puede producir, de igual manera, fenómenos de tipo socialización callejera que involucre a los NNA en grupos que se opongan desafiantemente al orden social, tal cual, como ocurre en la realidad material de muchas poblaciones. Por todo esto, el llamado es a tomar consciencia sobre el rol de la familia expresada en sus distintas formas, los cuidadores a través de habilidades parentales y la sociedad por medio de la identificación y denuncias de delitos que se cometen por grupos o individuos. Necesitamos mayor compromiso con el cuidado de los niños, niñas y adolescente y, en ello todos somos responsables.


Referencias


Biblioteca del congreso, 2023. Uso de dispositivos electrónicos por personas menores de 18 años. Legislación comparada. Asesoría Técnica Parlamentaria. https://obtienearchivo.bcn.cl/obtienearchivo?id=repositorio/10221/34462/1/BCN_uso_dispositivos_electronicos_menores_2023_fnl.pdf.

Cardenas A., & Schnettler, E. 2015. Reflexiones en torno a las competencias parentales: Una propuesta de definición operacional. Revista Chilena de Derecho y Ciencia Política. VI(1) 35-51. Universidad San Sebastian. Santiago. Chile. ISSN 0718-9389 ISSN 0719-2150.

Rodriguez, O. & Estrada E. 2021. Incidencia del uso de pantallas en niñas y niños menores de 2 años. Artículo de Investigación. Revista de Psicología 22(1). 86-101. Universidad de la Plata. Argentina. SSN 2422-572X. https://doi.org/10.24215/2422572Xe086.

Echeburúa, E. & Guerricaechevarría C. 2021. Abuso sexual en la infancia. Nuevas perspectivas clínicas y forense. Ciencias sociales Ariel. Editorial Planeta S.A. Barcelona. España. ISBN: 978-84-344-3318-2.

Sallés, C., Ger, S. 2010. Las competencias parentales en la familia contemporánea: descripción, promoción y evaluación. Educación Social, nº. 49, p25 p47. Universitat Ramon Llull. CORE. https://core.ac.uk/outputs/39107518/?utm_source=pdf&utm_medium=banner&utm_campaign=pdf-decoration-v1.


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