Formas inferiores de la Consciencia, ¿Desde cuándo son tan importantes?
- Ps. Gabriel Claussen

- 23 ago 2025
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 28 ago 2025

El objetivo de este artículo es poder observar a través de la historia algunos elementos, mejor dicho, fenómenos psíquicos, que posteriormente serán tomados por el Psicoanálisis para su estructuración teórica. Principalmente, pondremos nuestro interés en la figura del padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud, quien es el responsable, como genio, de revelar y describir el papel que desempeña el Inconsciente en el psíquismo humano (Fernand-Lucien, 2012).
Ya, desde los tiempos de la filosofía griega se observa de manera analítica ciertos elementos planteados por Platón en la República, principalmente, cuando habla de los fenómenos que se desarrollan en los sueños. Para Platón la manifestación de los deseos y el apetito es lo que se desarrolla dentro de los sueños (Platón, siglo IV. a.c.). Claramente, lo que se observa es un conflicto que en el presente, reconocemos como conflicto psíquico, en donde se lleva a cabo la satisfacción de los deseos que reconocemos como no del todo completa y, por cierto, reprimida dentro del mismo sueño. Interesante es, que este autor de alguna manera reconoce a la antorcha de la razón como quien se mantiene despierta generando el control de esas pasiones. Por otro lado, el reconocimiento de aquellas pasiones en sus contenidos como crueles, brutales, sin frenos, se presentan, como diríamos hoy, según Freud, como el carácter de cumplimiento de deseo en los sueños (Freud, 1895).
Más allá de involucrarnos sobre la discusión que plantea Aristoteles sobre el sueño en las «Parva Naturalia» (obras cortas sobre naturaleza), es relevante señalar que para el autor en, «sobre la adivinación de los sueños», (Divinatione per Somnum. 384 a.c.) señala la preocupación de identificar los sueños como un fenómenos en el cual se debe tener un tratamiento cuidadoso al momento de observarla como un poder adivinatorio. Nuevamente, tal como hemos observando anteriormente, el fenómeno de los sueños es tomado con interés para comprender una parte del comportamiento humano. Lo que coloca de relieve los contenidos de los sueños como elementos en tensión tanto en su contenido como en su interpretación.
Desde mediados del Siglo XVIII hasta finales del siglo XIX, se puede encontrar la tensión teórica que dio lugar el desarrollo de los movimientos Psichyker y Somatiker. Es en este contexto que, comienza el camino de producción de visiones psiquiatricas que alcanzarán a Freud como Neurólogo. Por ejemplo, mientras Wilhelm Ideler (1795-1860) consideraba que los trastornos mentales eran causados por una hipertrofia de las pasiones indomables. Maximilian Jacobi (1775-1858), planteaba que cualquier enfermedad corporal, no sólo cerebral, podía conducir y condicionar siempre una modificación mórbida especial de los fenómenos psíquicos, por tanto, no es correcto hablar de enfermedades mentales, sino de enfermedades físicas vinculadas a la locura (Alvarez et al, 2009). Es importante señalar que ambos movimientos realizaron aportes invaluables tanto para la descripción de patológias como para el diagnostico de ellas.
En cuanto a las enfermedades mentales, se observa una vinculación con la filosofía que llevó a una orientación psíquica que resaltaba el rol de los sentimientos y sus pasiones interfiriendo la razón humana. Esto significó contraponer por ejemplo, la moral con la biología y la herencia patológica; la reflexión, la especulación a la práctica de autopsias y los estudios sobre la naturaleza (Alvarez et al, 2009). Incluso la Psicopatología descriptiva nace sobre este contexto.
En la filosofía alemana con Hegel en su enciclopedia de las ciencias filosóficas en 1817, se puede identificar la vida psíquica en donde lo inconsciente se visualiza como una forma de tendencias ocultas en el fondo de todo ser, operando con causas sutiles de manera más eficiente que las causas visibles (pensamiento consciente). Esto permite comprender que Hegel amplió el dominio del pensamiento siendo de capital importancia. En el caso de Schopenhauer, se observa que en su obra El mundo como voluntad y representación (trad. esp.) resalta una psicología fundada en el sometimiento de la vida de los pensamientos conscientes a lo que se entiende como motivaciones inconscientes. Incluso, las coincidencias que tiene con el psicoanálisis en función con la afectividad, la sexualidad y la represión, deja varias preguntas que el mismo Freud responderá en su momento. En 1869, E. Von Hartman en su texto Filosofía del inconsciente (trad. esp.), realiza la afirmación sobre la preeminencia de la vida inconsciente en el ser humano. Nietszche, nos muestra en su texto Humano demasiado Humano de 1878, que los móviles de la conducta humana son inconscientes, no confesados o disfrazados por los valores que conflictúa a la persona (Fernand-Lucien, 2012). Esto da muestra que antes de Freud ya se venía construyendo una comprensión sobre los fenómenos inconscientes, quizá no del todo como lo conocemos hoy, pero, por lo menos, como hemos visto en el desarrollo de nuestro trabajo, desde el pensamiento filosófico y psicopatológico, se viene escribiendo, colocando en la discusión dicho fenómeno.
A pesar de estos autores, Sigmund Freud declara no haber recibido influencia de algunos de ellos como es el caso de Schopenhauer, en donde indica que, no puede atribuirse a él como conocimiento de su teoría porque le ha leído en edad bastante avanzada de su vida, por tanto, no pudo haberlo tomado como referente o influencia para sus trabajos. En el caso de Nietszche, Freud plantea que, a pesar, que las opiniones coinciden en varios aspectos, evitó leer sus textos para así poder mantener libertad sobre cualquier influencia que pudiera envolver su teoría (Fernand-Lucien, 2012). Resulta interesante observar la defensa del padre del psicoanálisis respecto a cualquier influencia que se le pudiera imputar para la construcción de su teoría ya que, cuesta comprender que un hombre bastante letrado y formado, además, en otros países, no haya recibido conocimiento u/o influencia de filósofos que se encuentran en la discusión del momento y que producirán un cambio significativo en la forma de ver el mundo y al ser humano, más aún, cuando sus propuestas son bastantes coincidentes con sus propias formulaciones.
Por otro lado, José María Alvarez (2009) nos plantea que Sigmund Freud tuvo influencia del neurólogo y psiquiatra Wilhelm Griesinger (1817-1868), gracias a la publicación de su manual Patológica y terapéutica de las enfermedades psíquicas (1845), en donde se explica de manera etiopatogénica los conflictos a partir de su concepto de represión y la metamorfosis del yo en el proceso de locura. Según este autor, la descripción de los mecanismos psicológicos y la terminología empleada habrían de influir notablemente en los primeros bocetos psicopatológícos de Freud. Además, Alvarez, estima que en la obra sobre la patología y la terapia de las enfermedades mentales, se desarrolla de manera psicológica el proceso individual en el que el sujeto sucumbe al proceso mórbido y, además, en cuanto a las causas pueden ser puramente psíquicas, y no solamente las ejercidas por la familia desde temprana edad sino, también, aquellas debida a la historia interior de la individualidad psíquica. Por tanto, nos señala que Freud puede haber estudiado con bastante detención este manual.
Leyendo las notas de Strachey (1953) en la interpretación de los sueños, podemos informarnos sobre la evidencia de su primer interés por los sueños. Esto sucede en 1882 mientras desarrolla su historial clínico sobre Emmy Von N. del 15 de mayo, historial que se encuentra inserto en los Estudios sobre la histeria de Breuer y Freud en 1895. Lo que nos indica que, en el tratamiento de esta paciente aparece la preocupación por los fenómenos producidos en la psiquis dentro de los sueños. En septiembre de ese mismo año (1895) Freud escribe la primera parte de su Proyecto de psicología en donde se construye las primeras aproximaciones a una teoría coherente de los sueños. Dentro de esa construcción se puede observar el desarrollo teórico del carácter de cumplimiento de deseo de los sueños; el carácter alucinatorio que se produce en los sueños; el hecho de que el estado del dormir implica una parálisis motriz; su naturaleza del mecanismo de desplazamiento en los sueños y los síntomas neuróticos; y la similitud entre los mecanismos de los sueños y de los síntomas neuróticos. Esto se vuelve importante puesto que define una aproximación sobre el comienzo del interés de S. Freud respecto a la relevancia que tienen los sueños para los fenómenos neuróticos.
A finales del siglo XIX los trastornos neuróticos habían sido postergados, principalmente, por la psiquiatría en el ámbito psicopatológico. Incluso, los alienistas no consideraban estos trastornos de manera profunda. La psicopatología descriptiva venía ganando terreno frente a las posturas más biologisistas. Lo que en definitiva muestra un avance en la comprensión de los distintos trastornos mentales. Es, en este contexto, que la aparición de las propuestas de S. Freud, a pesar de, la resistencias que tuvo que enfrentar, se fueron abriendo camino hasta lo que conocemos hoy como una teoría de análisis de la psiquis. La importancia del psicoanálisis radica en la ampliación teórica de la comprensión humana y el aporte en distintas áreas del qué hacer humano. Más allá, de lo que ha quedado expuesto sobre los temas tratados por la filosofía en relación al inconsciente y sus derivadas a través de los siglos, el psicoanálisis considera esta trayectoria y la estructura no solo en una teoría psicopatológica sino, ademas, plantea una metodología de tratamiento eficaz para el bienestar de los pacientes. Todo esto, gracias a la brillantez y la genialidad de Sigmund Freud que tuvo una posición desafiante frente a la realidad de su tiempo. Berríos (2008), citándo a Marx (1970), nos muestra su afirmación sobre lo que requería la psiquiatría en cuanto a una visión de la historia, una definición de la psiquiatría y un precepto de lo que la psiquiatría debería ser. Esto nos señala que la psiquiatría requiere un marco conceptual sólido que abarque su historia, su definición y su propósito futuro. Claramente, bajo una revisión constante sobre los efectos que impactan a los pacientes.
Referencias
Alvarez, J., Ramón, E., Sauvagnat, F. (2009). Fundamentos de la psicopatología psicoanalítica. Editorial síntesis. Madrid. España.
Berríos, G. (2008). Historia de los síntomas de los Trastornos Mentales. La psicopatología descriptiva desde el siglo XIX. Cambridge. Inglaterra.
Freud, S. (1900). Obras completas: La interpretación de los sueños: primera parte. 1° ed. 17° reimp. (2017). Amorrortu. Buenos Aires. Argentina.
Hegel, G (1817). Enciclopedia de las ciencias filosóficas en compendio. 2 reimp. (2005). Alianza Editorial. Madrid. España.
Marx, O. (1970). What is the history of psychiatry, Am. J, Orthopsychiatry. 593-605.
Mueller, F (1980). Historia de la psicologia. De la antigüedad a nuestros días. trad. Francisco Gondias Aramburo. FCE. DF. Mexico.







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