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Cuando pensar como todos parece lo correcto.

Foto del escritor: Gabriel Claussen
Gabriel Claussen
8 oct
8 min de lectura

Hoy les quiero compartir un análisis sobre un fenómenos social que afecta las decisiones individuales de las personas y es, ¿Cómo es que las personas se dejan llevar por las masas o mayorías y toman desiciones sin saber si es racionalmente correcto? ésta es una pregunta fundamental en la actualidad. Incluso podría explicar la relación de ciertas organizaciones con las personas que utilizan estrategias psicológicas para que ellas tomen desiciones careciendo muchas veces de la libertad necesaria para tomarlas.


Cuando hablamos de seguir a la mayoría parece que lo mayoritario es necesariamente bueno, correcto o verdadero y encontramos varios conceptos relacionados a ello. Estos conceptos nos permiten poder empezar a comprender porque nos dirigimos en la misma dirección que el resto sin preguntarnos ¿Dónde esta el precipicio?


Bueno, el primer concepto es el conformismo social que se entiende como adaptar nuestras opiniones o conductas a las del grupo mayoritario. Acá, la persona piensa que "si la mayoría piensa o hace esto, probablemente debe ser lo correcto". En este punto existe un experimento clásico de Salomón Asch que mostró que las personas podían llegar a dar respuestas evidentemente incorrectas cuando un grupo mayoritario sostenía esa respuesta.


Otro concepto es el efecto bandwagon, que se entiende como el efecto de arrastre. Esto significa adoptar una opinión, conducta o preferencias porque muchas personas ya la adoptaron. Esto es lo más cercano a "si todos lo hacen debe ser bueno". Este concepto es frecuente en política, consumo, redes sociales y movimientos sociales. La popularidad de una idea puede convertirse en una señal de que esa idea es válida. Acá en la misma línea de redes sociales los bots cumplen un rol importante.


Por otro lado, encontramos la prueba social. Acá, se utilizará el comportamiento de los demás como señal para determinar qué es correcto o apropiado. Este termina siendo un mecanismo de influencia social mediante el cual una persona utiliza las conductas, opiniones o desiciones de otras personas como formación para determinar que es correcto, apropiado, seguro o deseable. La persona en influenciada por este fenómeno puede decir "si muchas personas lo hacen, probablemente debe ser una buena opción".


Aquí sigue la influencia social normativa que es más especifica porque habla de que seguimos a la mayoría porque queremos pertenecer, ser aceptados o evitar el rechazo social. Acá se identifica cuando la persona dice "todos mis amigos apoyan esta idea, así que yo también debería apoyarla". Lo importante aquí es que no necesariamente creemos que la mayoría tiene razón; pero la presión de pertenecer a un grupo modifica nuestra conducta.


Continuamos con la ignorancia pluralista que significa, que muchas personas pueden no estar realmente de acuerdo, pero creen que los demás sí lo están y termian comportándose como si existiera consenso. Este es un fenómeno circular en donde la persona A cree que B está de acuerdo → B cree que A está de acuerdo → en tonces, ambos actúan como si estuvieran de acuerdo → como resultado parece que existe consenso.


Además, debemos considerar la influencia informativa que se entinde como, cuando utilizamos a otras personas como fuentes de información sobre la realidad. Un ejemplo clásico de esto es cuando tu eres un turista en un país extranjero y ves que todas las personas comienzan a correr. Claramente, al ver esto, tú no sabes qué es lo que ocurre pero piensas "ellos probeblemente saben algo que yo no sé o desconozco", entonces, como respuesta corres también. En este fenómeno, tú no estas preocupado por ser aceptado sino, que estas utilizando la conducta de los demás para interpretar la realidad. En la práctica sería como el ejemplo anterior, "no se que ocurre frente a una situación, por tanto, observo a los demás y supongo que ellos poseen información relevante, eso hace que modifique mi interpretación y actúo en consecuencia de ello. Por eso la influencia informativa puede producir un cambio real de creencia.


Existiendo estos tipos de conceptos que explican la formas en las cuales se alinean los pensamientos de las personas es que nos queda una pregunta que nos ayuda a esclarecer la internalización del fenómeno en las personas


Ahora, interioricémosnos sobre la teoría de la identidad social. Lo que nos demuestra esta teoría es que las personas no se relacionan solamente como individuos aislados. También se definen mediante categorías sociales que se puede observar cuando hablamos de nosotros y ellos. Cuando una persona se identifica fuertemente con un grupo, sus normas pueden dejar de sentirse como una imposición externa. Esto se explica de la siguiente manera: cuando decimos "lo que nosotros somos" queda expuesto un mecanismo que es mucho más potente y es que, no es simplemente "todos piensan esto" sino, "las personas como nosotros pensamos esto," esta diferencia es enorme. Las investigaciones contemporáneas sobre influencia social considera precisamente la identificación grupal y las normas del grupo como mecanismos centrales para explicar la influencia. Lo importante es que la influencia social deja de experimentarse como presión externa y pasa a sentirse como convicción propia.


Para continuar, veamos lo que en 1921, Freud publica en Psicología de las masas y análisis del yo. Aquí introduce algo decisivo para la discusión a través de la respuesta a esta pregunta ¿Qué mantiene psicológicamente unido al grupo? la respuesta que encontramos gira alrededor de la identificación y de los vínculos libidinales. De manera muy simple, podemos observar que, plantea que los miembros de un grupo pueden identificarse entre sí porque comparten un vínculo con una figura, ideal o líder. Quizá, deberiamos graficarlo de la siguiente manera: El sujeto A y B se reconocen mutuamente porque ambos estan vinculados con el mismo ideal, sujeto o lider, ya sea, religioso, político o social. Esto hace que el grupo no sea simplemente una suma de individuos. Lo importante es el objeto común de identificación.


Esta idea sigue siendo conceptualmente importante aunque las formulaciones freudianas específicas no se equiparan directamente con la evidencia experimental contemporánea.


Pero, más allá de este autor, desde lacan podríamos realizar una lectura diferente. Y, es que, el sujeto no construye su identidad completamente desde sí mismo. Se constituye en relación con el Otro, entendido no simplemente como “otra persona”, sino como el campo simbólico, lingüístico y social desde el cual recibe significantes, normas y reconocimientos. Esto nos coloca un problema y es que, a la pregunta aparentemente individual ¿Qué es lo que pienso? podría encontrarse atravesada por otra que es, ¿Qué piensa el Otro que debería pensar? Y aquí aparece algo muy cercano a nuestra pregunta inicial: el sujeto puede buscar en el Otro una garantía de su propia posición lo que en la practica sería, “Si los demás reconocen esto como bueno, entonces puedo reconocerlo como bueno.” No se trata simplemente de copiar la conducta Se trata de buscar una garantía simbólica para el propio juicio.


Entonces, podemos decir que el problema del otro se nos presenta como algo más allá. Cuando nos hacemos la pregunta lacaniana de ¿Qué es lo que quiere el otro? en términos sociales podríamos traducirlos más menos así: la persona se pregunta ¿Qué se supone que debo querer para ser reconocido como miembro legítimo de este grupo? y encontramos que el grupo establece un ideal vinculado a un axioma, un sujeto o un lider, el sujeto percibe esto, quiere ser reconocido por el grupo, se identifica con ideal vinculado a un axioma, un sujeto o un lider y comienza a desear aquello que el grupo considera deseable. Por eso la influencia social puede llegar mucho más lejos que modificar una opinión. Puede llegar a modificar lo que consideramos deseable.


Lo anterior puede explicar por qué lo popular puede convertirse en algo bueno. Aquí está probablemente el núcleo de nuestra pregunta: Supongamos que “X cantidad de personas apoyan un axioma, un sujeto o un líder, siendo respaldado por un dato cuantitativo que se masifica por algún tipo de medio. Pero, esto psicológicamente puede transformarse en esa cantidad importante de personas no pueden estar equivocados. Y posteriormente, ese axioma, sujeto o líder, debe ser legítimo. Para, finalmente, ese axioma, sujeto o líder, representa lo que nosotros somos. Aquí, lo importante es que el número de personas deja de ser simplemente una descripción estadística y comienza a funcionar como autoridad simbólica.


Es precisamente por eso que actualmente resulta tan relevante estudiar likes, ratings, seguidores, encuestas, tendencias y opiniones agregadas. Una revisión publicada en Nature Reviews Psychology en 2025 señala que las opiniones agregadas pueden influir en nuestras creencias porque las utilizamos como información para realizar inferencias sobre el mundo.


Llegamos a la discusión a las Redes Sociales como un fenómeno que amplifica. Las redes sociales introducen algo que no existía de la misma manera en los experimentos clásicos: la visibilidad cuantificada del consenso. Antes de esta era, tú podías pensar “Quizás mucha gente piensa como yo.” Ahora ves, en cambio, 2,4 millones de likes, 800.000 seguidores, 98% de aprobación, #1 tendencia. Aquí, hay un elemento importante, y es que, los número se transforman en una especie de señal de realidad social. Esto puede generar que la popularidad se convierta en → una idea de percepción de consenso → por tanto, se legitima → produciendo conformidad en las personas → lo que términa en potenciar una mayor popularidad. Esto último lo podemos observar como un posible círculo de retroalimentación. Lo que no significa que las redes sociales necesariamente produzcan conformismo en todas las personas; significa que hacen mucho más visible la información social que puede alimentar estos mecanismos.


Hagamos una distinción sintética para evitar mezclar conceptos que pertenecen a niveles teóricos diferentes:

Fenómeno

Pregunta psicológica

Conformismo

¿Me adapto a la mayoría?

Influencia informativa

¿Creo que los demás saben más que yo?

Influencia normativa

¿Me adapto para ser aceptado?

Efecto bandwagon

¿Me inclino hacia algo porque es popular?

Prueba social

¿Uso la conducta de otros como evidencia de qué hacer?

Identidad social

¿Lo hago porque “nosotros” somos así?

Internalización

¿La norma grupal termina convirtiéndose en mi propia convicción?

Psicología de masas

¿Cómo se estructura psicológicamente el comportamiento colectivo?

Una paradoja psicológica importante es que: La persona puede experimentar como libertad aquello que en parte ha sido producido por la presión social. Esto no necesariamente se produce porque alguien lo oblligue. Precisamente porque la influencia puede haber sido internalizada. La pregunta crítica importante no debería ser solamente: si estoy siguiendo a la mayoría sino, ¿Cómo llegó la posición de la mayoría a convertirse en mi propio criterio de verdad, normalidad o bondad? Esa es una pregunta psicológicamente mucho más profunda.


Condensando todo lo anterior en una sola formulación esta sería:

El fenómeno comienza como conformismo social, que se alimenta de la influencia informativa y normativa, y que puede intensificarse mediante el efecto de arrastre y la identidad social, culminando en la internalización de una norma colectiva como si fuera una convicción individual.

Los autores anteiormente comentados nos permiten formular una pregunta adicional que la psicología social experimental no pretende responder por sí sola: ¿por qué el sujeto necesita que el Otro confirme que aquello que desea, piensa o valora es legítimo? Ahí es donde la cuestión deja de ser solamente “por qué seguimos a la mayoría” y pasa a ser “cómo la mayoría participa en la constitución de aquello que experimentamos como nuestro propio deseo y juicio.”


Referencias


  • Asch, S. E. (1951). Effects of group pressure upon the modification and distortion of judgments. En H. Guetzkow (Ed.), Groups, leadership and men (pp. 177–190). Carnegie Press.


  • Asch, S. E. (1956). Studies of independence and conformity: A minority of one against a unanimous majority. Psychological Monographs: General and Applied, 70(9), 1–70.


  • Deutsch, M., & Gerard, H. B. (1955). A study of normative and informational social influences upon individual judgment. Journal of Abnormal and Social Psychology, 51(3), 629–636. https://doi.org/10.1037/h0046408


  • Tajfel, H., & Turner, J. C. (1979). An integrative theory of intergroup conflict. En W. G. Austin & S. Worchel (Eds.), The social psychology of intergroup relations (pp. 33–47). Brooks/Cole.


  • Cialdini, R. B. (2009). Influence: Science and practice (5th ed.). Pearson.




  • Le Bon, G. (1895/2000). The crowd: A study of the popular mind. Dover Publications

  • Freud, S. (1921/1955). Group psychology and the analysis of the ego. En The standard edition of the complete psychological works of Sigmund Freud (Vol. 18). Hogarth Press.


  • Lacan, J. (1972–1973/1999). The seminar of Jacques Lacan, Book XX: Encore. W. W. Norton.



 
 
 

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08 oct
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Creo sinceramente en que somos una sociedad que tiende a parecer y no ah ser

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